El 17 de mayo es el Día Mundial de la Hipertensión Arterial. Compartimos definiciones, causas y consejos para prevenir una enfermedad que afecta al 50% de la población argentina.
La hipertensión arterial es el factor de riesgo cardiovascular más frecuente y, según datos de la Organización Mundial de la Salud, afecta en Argentina a 1 de cada 2 personas a partir de los 30 años. Es conocida como “el enemigo silencioso”: el 40% de la población desconoce que la padece y se calcula que en Argentina ocurre una muerte por enfermedad cardíaca cada 7 minutos.
Esta afección es producida, en la mayoría de los casos, por el aumento, sostenido en el tiempo, de la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias. Es una enfermedad que generalmente no genera síntomas y, si no se diagnostica y no se trata, provoca frecuentemente complicaciones graves como el infarto de corazón, el accidente cerebrovascular o la necesidad de diálisis por daño renal.
¿Y cuáles son las causas? La hipertensión está determinada e influenciada por varios factores. Entre ellos, los antecedentes familiares, la edad, el sobrepeso, el consumo excesivo de sal, alcohol o tabaco y la falta de actividad física.
Sin embargo, hay algunas costumbres que podemos adoptar para mejorar nuestra calidad de vida, aliviar a nuestro corazón y prevenir los síntomas más graves:
- Reemplazar la sal por limón y especias: En Argentina consumimos más del doble de sal recomendada por la Organización Mundial de la Salud. Podemos aportar sabor a nuestras comidas integrando algunos condimentos como orégano, ají molido y pimentón, sin necesidad de agregar sal.
- Movete: No hace falta ir a un gimnasio. Una caminata diaria de 30 minutos ayuda a que el corazón no necesite esforzarse tanto para bombear sangre.
- Amigate con la Ley de Etiquetado Frontal: Hay alimentos que incluyen una cantidad significativa de sodio de manera silenciosa, como algunas galletitas dulces por ejemplo. Reducí el consumo de alimentos que contengan el octógono de “Exceso de sodio” e intentá buscar una alternativa más natural.
- Hacete un lugar para el ocio: El estrés crónico contribuye a que tu presión se dispare. Unos mates al aire libre, unos minutos de meditación diaria, un paseo de fin de semana ayudan a darle un respiro al sistema nervioso y reducir el “estado de alerta” que recibe el cuerpo.
- La consulta médica y los controles periódicos son tu mejor aliado: No esperes a tener síntomas. Un chequeo rápido en la farmacia o una consulta anual con tu médico de cabecera ayudan a detectar la hipertensión antes de que aparezca cualquier malestar.
¡Cuidate! Un corazón sano es garantía de vida.