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La información como mercancía

La información como mercancía

La Organización de Naciones Unidas (ONU) estableció el 3 de mayo como el Día Mundial de la Libertad de Prensa. La elección de la fecha remite a la Declaración de Windhoek, un documento redactado en Namibia en 1991 durante un seminario organizado por la misma ONU para la promoción de la prensa en África en términos independientes y pluralistas.

Entre sus puntos, la Declaración de Windhoek sostiene: “por prensa pluralista debe entenderse la supresión de los monopolios de toda clase y la existencia del mayor número posible de diarios, revistas y otras publicaciones periódicas que reflejen la más amplia gama posible de opiniones dentro de la comunidad”.
Aprovechando la efeméride, la fundación norteamericana Freedom House difundió su informe anual, donde cataloga a los países en función de si existe o no, según sus criterios, libertad de prensa. El informe y sus conclusiones fueron replicados enseguida por los grandes diarios que han sostenido posiciones monopólicas o dominantes –como diarios o como parte de multimedios–. de aquellos países donde Freedom House considera que hay, según el caso, “límites”, “ataques” o “restricciones” a la autodenominada “prensa libre”.

En Ecuador, el diario El Universo tituló “Freedom House agrega a Ecuador en lista de países sin prensa libre en Latinoamérica” y el diario Hoy, cuyo dueño, Jaime Mantilla, es además presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), afirmó: “Ecuador es parte de los países calificados como ‘no libres’ por Freedom House”. El portal paraguayo Última Hora tituló “La prensa paraguaya solo es ‘libre’, según Freedom House”. La web Martí Noticias y el portal Diario de Cuba titularon: “Freedom House: Cuba ‘lo peor de lo peor'”. En Venezuela, el diario El Nacional tituló: “Venezuela entre los seis países latinoamericanos sin prensa libre, según Freedom House” y El Diario de Caracas sostuvo: “Según el informe anual de la organización Freedom House, en Venezuela el gobierno hace grandes esfuerzos por restringir la libertad de información”.

En Argentina, los voceros fueron Clarín y La Nación. El primero con los títulos “Semáforo amarillo para la Argentina por los límites a la libertad de expresión” y “Piden en EE.UU. que Cristina deje de presionar a los diarios”. Los que “piden”, ese sujeto tácito, es Freedom House. La Nación, por su parte, publicó: “La fundación Freedom House presentó en EE.UU. un crítico documento sobre la libertad de expresión”.
Esos diarios tomaron a Freedom House como referente vinculado a la Libertad de Prensa, cuando su historia, sus integrantes y financistas revelan que se trata de una de tantas organizaciones que, por sus vínculos con el Departamento de Estado, son el canal de intervención de EE UU en la política interna de otros países, bajo la cobertura de fundaciones y ONG presentadas como independientes y apartidarias.

Dime quién te financia, y te diré… Freedom House nació en 1941 en Washington, y su devenir coincidió con los lineamientos de la política externa norteamericana.
Según Clarín, “La preocupación de los directivos de esta organización independiente es compartida por otros observadores en Estados Unidos”. Esos “otros observadores” son los mismos que financian a Freedom House.
Hace unas semanas el secretario de Estado para Asuntos Económicos y Comerciales del Departamento de Estado norteamericano, José Fernández, criticó la supuesta prohibición a los supermercados de publicar anuncios en los diarios. Esta crítica fue incluida en el informe 2013 de Freedom House. La coincidencia no es casual: el mismo Departamento de Estado es uno de los que lo financia.

Este estrecho vínculo queda retratado en un artículo publicado en el diario El Telégrafo de Ecuador , que revela que el actual presidente de Freedom House, William Taft IV –bisnieto del ex presidente norteamericano William Howard Taft– trabajó en el Departamento de Estado y “fue compañero de colegio y se graduó con John Kerry, actual secretario de Estado (canciller) de los Estados Unidos”.
Freedom House tiene su propio ranking de benefactores, y el Departamento de Estado está en la categoría máxima, los “Freedom Champion” (en inglés, “Campeón de la Libertad”), que aportan 100 mil dólares como mínimo. El máximo no lo publican.

En esta categoría de “Campeones de la Libertad” también revistan la Broadcasting Board of Governors, que cuenta entre sus miembros al secretario de Estado Kerry, y a la US Agency for Internacional Development, conocida por sus siglas USAID, ambas agencias gestionadas por el gobierno nortemericano. La USAID fue expulsada esta semana de Bolivia por el presidente Evo Morales acusada de utilizar sus fondos para conspiraciones destituyentes y desestabilizadoras.
También aportan en esta categoría varias fundaciones ligadas a la derecha norteamericana, Google, el Fondo para la Democracia de la ONU, y los Ministerios de Relaciones Exteriores de Holanda y Noruega, la International Development Cooperation Agency de Suecia y el European Instrument for Democracy and Human Rights, todos países donde, a los ojos del Freedom House, no hay restricciones a la libertad de prensa.
En ese ranking de Freedom House, el compromiso con la libertad de sus benefactores se califica de acuerdo al monto de sus aportes. El segundo puesto son los Freedom Defender (“Defensores de la Libertad”), que aportan 50 mil dólares o más, e incluye de nuevo a fundaciones y a Facebook. En tercer lugar están los que aportan 25 mil dólares o más, los Freedom Partner (“Compañeros de la Libertad”), categoría que revistan tanto Levi-Strauss con el Banco Mundial. Los Freedom Suportes (“Partidarios de la Libertad”) aportan a partir de 10 mil dólares. Entre estos “Partidarios de la Libertad” está la empresa Lockheed Martin, la mayor fabricante de armas del mundo y principal contratista de defensa del gobierno norteamericano.

El Informe 2013 sobre Argentina. Según informó Clarín, en marzo de este año la ex diputada radical Silvana Giudici viajó a EE UU como presidenta de la Fundación Libertad de Expresión y Democracia (LED). Clarín afirmó que “realizó intensas gestiones en Washington para denunciar los ataques a la libertad de expresión en la Argentina”. En su recorrido, visitó el Departamento de Estado y firmó un comunicado conjunto con Freedom House criticando, una vez más, la supuesta prohibición de publicidad de supermercados en los diarios.
Freedom House presenta a cada país con una breve introducción sobre su historia. En el caso de Argentina, comienza mencionando que Argentina se independizó de España en 1816 sin hacer mención a la Revolución de Mayo de 1810. De ahí salta hasta 1955, y sostiene que Juan Perón encabezó un régimen populista y autoriario hasta el fin de su gobierno, sin mencionar que fue derrocado por un golpe militar. En su breve relato, afirma que a partir de 1955 se sucedieron dictaduras del “ala derecha militar” hasta 1983, salteándose varios gobiernos constitucionales. Por último, afirma que el retorno democrático puso fin a la “guerra sucia, que fue emprendida contra disidentes verdaderos o sospechados por el régimen de militares de extrema derecha”.

En síntesis, más que un desconocimiento de la historia argentina, revelan una posición ideológica que no sólo abona la
Doctrina de Seguridad Nacional, sino que oculta el rol de EEUU en la promoción de los golpes militares y las complicidades civiles, incluidos los medios de comunicación. Un informe de la SIP de 1978 reveló que, en plena dictadura, “los editores de los diarios de mayor tirada dicen que la seguridad nacional se antepone a la libertad de expresión”.

El informe hace luego un recorrido desde 1989 hasta la actualidad. Afirma que la libertad de expresión esta garantizada por ley, pero no menciona la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA). Aun así, sostiene que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner limita la libertad de prensa en la práctica. La única mención que Freedom House hace de la LSCA es cuando denuncia una supuesta presión a la Corte Suprema de Justicia para que resuelva la causa que involucra al Grupo Clarín.

En definitiva, lo que subyace a la historia, los financistas y los informes de la Freedom House y otras organizaciones similares es un concepto restringido de Libertad de Prensa, vinculado a libertad de empresa y no a la publicación informativa o de opinión. Donde la información es una mercancía que se compra y se vende en un mercado de lectores, oyentes y televidentes sin derechos. Estas organizaciones ocultan, detrás de un velo apartidario e independiente, intereses políticos y corporativos concretos.
FUENTE: Tiempo Argentino

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