En Argentina, el cáncer cervical afecta a entre 4.500 y 5.000 personas por año, independientemente de su género. La vacunación en adolescentes, contemplada en el calendario oficial, es la principal herramienta de prevención.
Enero es el Mes de Concientización sobre el Cáncer Cervical, una enfermedad generalmente asociada a mujeres pero que afecta a todos los géneros por igual. En Argentina, es el cuarto cáncer más letal en mujeres y afecta a entre 4.500 y 5.000 personas por año.
Casi la totalidad de los casos, un 99% de ellos, se producen por una infección persistente por el Virus del Papiloma Humano (VPH) y es considerada una patología de alto riesgo.
¿Qué es el VPH?
Es una infección de transmisión sexual, que se transmite por contacto piel con piel y que afecta a todas las personas, independientemente de su género. Existen alrededor de 100 tipos de VPH divididos en dos grandes grupos: de bajo riesgo oncogénico, asociado con lesiones benignas como verrugas; y de alto riesgo oncogénico, vinculado a una infección persistente que puede evolucionar a un cáncer.
¿Cómo se transmite?
El VPH se transmite por mantener prácticas sexuales sin uso de preservativo. Es un virus muy común en la población y altamente transmisible.
¿Cómo se previene el contagio?
Las principales herramientas son la vacunación, el uso de preservativo y la detección temprana. Desde 2024, en Argentina se simplificó el esquema de vacunación y se redujo a una única dosis obligatoria y gratuita para niños y niñas de 11 años, establecida en el calendario oficial, que no requiere orden médica y puede aplicarse en centros de salud y hospitales públicos.
En el caso de las mujeres, una consulta con un ginecólogo y la práctica del Papanicolau, pueden detectar lesiones precancerosas. A su vez, para la población general, es aconsejable realizar controles médicos frecuentes y realizar un Test de VPH, en el caso de los adultos mayores de 30 años, para detectar el virus a tiempo y prevenir riesgos más complejos.